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Publicado el 17 de diciembre de 2019

¿Cómo gestionas los cambios?

¿Cómo gestionas los cambios?

Hace unos días hablamos de cómo las empresas tratan las nuevas altas de empleados gracias al onbording. ¿Te gustó el post? Hoy vamos a cambiar de perspectiva y vamos a descubrir algunas claves para gestionar los cambios profesionales. ¿Vamos allá?

Estamos en un mundo cambiante, que se describe como entorno VUCA (volátil, incierto, complejo y ambiguo) y esto aún es más patente y rápido en  el entorno tecnológico. 

Todos somos conscientes de la importancia de estar abiertos y asumir los cambios que se producen en nuestras vidas. Pero ¿eres consciente, previenes  y actúas frente a los cambios que se están produciendo en tu entorno profesional: nuevas exigencias de formación, necesidad de adquirir nuevas competencias, nuevas formas y modelos de trabajo, aprendizaje de otro idioma, conocimiento de nueva tecnología, nuevo perfil de clientes, nuevas metodologías en selección, etc.?

La rutina del día a día, la carga de trabajo, el foco en el corto plazo, a veces la comodidad de permanecer en la zona de confort, etc. hacen que no te plantees la necesidad de cambio o no seas consciente de este y de repente te encuentras fuera de juego: quieres cambiar de trabajo y te das cuenta que el mercado tiene nuevas prioridades y exigencias, respondes a una oferta de trabajo y cuando se inicia el proceso compruebas que nada es como antes y que las cosas han cambiado, tu empresa se internacionaliza y no puedes hacer frente a las nuevas demandas (idioma, cambio de país, equipos multidisciplinares, nueva tecnología, etc.)

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Peter Senge en su libro  “La quinta disciplina” relata la parábola de la rana hervida.

La parábola cuenta que: "Si ponemos una rana en una olla de agua hirviendo, inmediatamente intentará salir. Pero si ponemos la rana en agua a la temperatura ambiente, y no la asustamos, se queda tranquila. Cuando la temperatura se eleva de 21 a 26 grados, la rana no hace nada, e incluso parece pasarlo bien. A medida que la temperatura aumenta, la rana está cada vez más aturdida, y finalmente no está en condiciones de salir de la olla. Aunque nada se lo impide, ¡la rana se queda allí y se cocina, muriendo en el acto!”.

Y te estarás preguntando  ¿Por qué ocurre esto, si cuando el agua estaba hirviendo, la rana es capaz de pegar un salto para huir del peligro?

La razón, es que su aparato interno para detectar amenazas a su supervivencia, solo está preparado para responder a cambios repentinos y bruscos en el medio ambiente, no para cambios pequeños y lentos, por lo que no es capaz de percibir los cambios graduales de temperatura y esto la lleva a la muerte.

Esta historia de la rana, es un buen ejemplo para que hagas una reflexión sobre cuál es tu actitud frente a los cambios, si eres proactivo y te avanzas a ellos o por el contrario eres reactivo y permaneces en tu zona de confort hasta que los cambios te sacan de ella.

 “No son los más fuertes ni los más inteligentes  de la especie los que sobreviven, sobreviven los más flexibles y adaptables a los cambios”

(C.DARWIN)

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Tu actitud importa

Para que puedas analizar tu actitud frente al cambio te proponemos que te hagas las siguientes preguntas:

  1. ¿Me adapto fácilmente a los cambios que se producen en mi entorno personal / profesional
  2. ¿Considero que los cambios pueden ser más un reto para superar que algo a rechazar?
  3. Soy una persona abierta al cambio y respondo de forma positiva y constructiva cuando se producen en mi entorno
  4. Me considero una persona proactiva para promover cambios cuando considero que son necesarios para mejorar mi trabajo
  5. Me anticipo a las situaciones de cambio y puedo definir un plan para gestionarlas
  6. Tengo facilidad para incorporarme a un nuevo equipo de trabajo
  7. Tengo facilidad para adaptarme a nuevas metodologías y procedimientos de trabajo
  8. Estoy abierto/a a adquirir nuevos conocimientos, habilidades y competencias
  9. Cuando tengo que tomar una decisión se valorar los pros y contras
  10. Cuando tengo un problema sé que rara vez hay una solución perfecta y pongo en marcha la más adecuada para esa situación
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¿Cómo actuar?

Una vez respondidas estas preguntas ¿cuáles son tus conclusiones: eres una persona abierta al cambio o por el contrario te resistes a ellos?

Aquí tienes algunas acciones que te permitirán convertirte en un buen “agente de cambio”

  1. Para y analiza tu entorno: compara de forma regular lo que ocurre en tu vida con lo que te gustaría que estuviera ocurriendo o con lo que tendría que estar ocurriendo
  2. Evalúa aquellas cosas que puedes cambiar o que es necesario cambiar
  3. Fija unos objetivos específicos, medibles, alcanzables retadores y con fecha de realización
  4. Define acciones asociadas a los objetivos
  5. Haz una valoración (mensual/ trimestral/ anual según el objetivo) del grado de consecución de los objetivos
  6. Mantente actualizado/a frente a los cambios de tu sector y las nuevas exigencias de tu profesión

En la actualidad,   el cambio ha pasado a ser más que “un acto de voluntad”…  “un acto de necesidad”  y  tanto  las empresas como las  personas  han de afrontar  cambios constantes en su vida personal y profesional.  Si analizamos las empresas y profesionales que triunfan, podemos ver que en su gran mayoría lo que les ha proporcionado el éxito es su capacidad de  adaptación a él.   El cambio es necesario, no  solo  para mantenerse en el mercado sino para destacar en él y  para ello es necesario estar en “constante reinvención”.

Tú lo vas a hacer posible: Make it happen

Etiquetas: Talento

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