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Publicado el 18 de diciembre de 2019

Diversidad & Co

Escrito por Lucía Valenzuela
Diversidad & Co

¿Has aplicado ya alguno de los consejos que nos dieron en el último post a la hora de gestionar algunos cambios relacionados con tu trabajo? Hoy vamos a ver otro aspecto importante de gestionar en una empresa: la diversidad.

Contextualizando el término ‘Diversidad’

La gestión de la diversidad en la empresa es uno de los retos y desafíos a los que cada vez más se enfrentan las organizaciones. Es una realidad que nos empuja a contar con recursos y estrategias para poder atender y responder ante las necesidades de diferentes perfiles presentes en la sociedad. Para contextualizarlo dentro del marco legal, de lo que estaremos hablando aquí es de la ley general de los derechos de las personas con discapacidad y de su inclusión social (LGD), aprobada en el año 2013 y dejando obsoleto el término LISMI.

Al igual que la ley que legisla estos derechos, la terminología y el lenguaje asociado a la discapacidad ha sido susceptible (por suerte) a muchos cambios. Eso nos permite hablar hoy de ‘diversidad funcional’ para referirnos a la discapacidad, término ya muy evolucionado con respecto a épocas no tan remotas, en las que nos referíamos a esta realidad con términos que hoy día nos parecerían inaceptables.

Pero el lenguaje no es el único reto al que se enfrentan las empresas en materia de igualdad y diversidad. La gestión de la diversidad es un reto que requiere de un trabajo continuo y que tiene un largo recorrido en el contexto organizacional, incluso entre los contextos apuestan por ella.

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Empieza por apreciar las diferencias

En la sociedad en la que convivimos, existen demasiados estigmas y barreras que nos hacen vivir la discapacidad como algo que no va con nosotros/as, algo que está muy alejado de nuestra realidad. A menudo, a las personas que les toca más de cerca, bien sea por familia o amigos/as, les puede resultar más fácil empatizar o entender mejor otras realidades ajenas a la nuestra, pero incluso así, puede no ser suficiente.

Para apreciar las diferencias entre nosotros/as, debemos empezar por conocer y para conocer debemos querer entender, escuchar, aprender de otras realidades distintas a la nuestra, salir de esa burbuja de mi yo, de esa realidad individualista que nos lleva a estar ensimismados/as con nosotros/as mismos/as, a veces en exceso.

Si quieres abrazar las diferencias y apreciarlas de verdad, empieza por acercarte a la diversidad y deja de mirarla de lejos, incluso de reojo. Empieza a mirar a la diversidad a los ojos, abandona tus prejuicios y empieza a mirarla como te miras a ti mismo en el espejo, como te escuchas a ti mismo, como te aceptas a ti mismo.

Forma a tu entorno

Abrazar la diversidad y apostar por la inclusión de las personas con discapacidad, no pasa solo por abrir la puerta de nuestra organización. Pasa necesariamente por formar a las personas de la organización, poniendo a su disposición a profesionales de la materia, que puedan darles tips y aportarles los conocimientos necesarios para generar un contexto inclusivo.

La clave de una buena gestión de la diversidad implica hacer mucha pedagogía y acompañar, ya no solo a la nueva persona, sino a las personas que van a compartir con ella, para que puedan disponer de las herramientas necesarias de cara a una inclusión real y efectiva.

Y una vez has apostado y has preparado el entorno, identificar a las personas que pueden ser portavoces de la discapacidad o diversidad en las empresas, es una gran ventaja. Identificar a estos/as embajadores/as puede ser muy positivo, abriendo la posibilidad de que todo ese conocimiento pueda llegar a todas las personas, ayudando a que el mensaje cale poco a poco en la organización, hasta formar parte de su ADN.

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Apuesta con todo

Esto va de personas, va de creer en ellas y apostar al máximo, va de dar y hacer todo lo que está en nuestras manos, en pro de ser mejores, mejores para el mundo.

La diversidad, valga la redundancia, es muy diversa. Esto supone que habrá realidades más fáciles y otras más difíciles. Es por ello por lo que, apostar por la diversidad requiere también de un ejercicio de responsabilidad, de conciencia, de autoconocimiento de la organización. Es importante saber de donde venimos, para qué estamos preparados y para qué no.

Una vez tenemos todo esto claro y decidimos apostar, ya se trata de dejarse la piel, de ofrecer lo mejor para que las facilidades que uno/a tiene, sean también facilidades para otros/as. La diversidad nos hace mejores personas, nos permite desprendernos un poco de nuestro ego, nos abre la mente y nos hace ser más empáticos, que de eso va lo de ser humano/a.

En BETWEEN, somos conscientes de los retos que nos quedan por delante, pero año tras año, seguimos apostando por ser un poco mejores en materia de diversidad, generando conciencia en la organización y apostando por la inclusión día tras día. Este mes de diciembre, el mes de la diversidad, hemos querido hacer un mural de la diversidad en nuestras oficinas y sedes centrales. ¿Quieres saber un poco más? No pierdas detalle de lo que te contamos aquí.

Etiquetas: Talento

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