Mujeres en tecnología: Bienvenido, Míster Marshall

Talento, IT | 8 minutos de lectura
Susana Morcuende  

Susana Morcuende
Best practices facilitator


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La disrupción de cuestiones de género en múltiples ámbitos de la vida en España está en su máximo apogeo. Ámbitos sociales, laborales, de relación, etc. parece que están ante un cambio y una redefinición sin vuelta de hoja que ha entrado con fuerza.

Cuestiones de género a nivel social en España

No es casualidad que las mujeres de profesiones STEM (acrónimo de science, technology, engineering, mathematics) estén promoviendo un sinfín de pequeños proyectos  a nivel de visibilización, educación en la infancia y otros muchos para que las cifras de inclusión de la mujer en este ámbito crezcan y pasen a ser un reflejo más fiel de la sociedad; por ejemplo, y en el caso de las TIC (Tecnologías de la Información), hablamos de un 17% de mujeres dentro de la masa laboral productora de tecnología en un conjunto social en la que las mujeres suponen el 50% de la población .

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Dinero mueve dinero

Siendo honestas, las mujeres en estas profesiones tenemos ventajas; otras mujeres que trabajan en minería, transporte de mercancías o cualquier otro sector mayoritariamente ocupado por hombres que estuvieran reivindicando más número y oportunidades en su sector, no tendrían las posibilidades que en este momento se nos brindan a nosotras y a nuestros compañeros, ya que estamos en un momento económico dulce en comparación con otros sectores que se están reconvirtiendo o desapareciendo.

Esto es la llamada Cuarta Revolución Industrial y nos afecta a todos, ya sean hombres o mujeres, pero si la balanza de género en este nuevo mercado no consigue inclinarse de manera más diversa, la situación económica de las mujeres será más precaria de lo que lo es ahora.

En resumen, somos unas privilegiadas dentro del espectro mujer, ya que estamos en el lugar donde ahora mismo se mueve dinero y hay posibilidades de crecimiento, y es por ello que podemos alzar la voz y ser escuchadas con más fuerza que desgraciadamente otras mujeres en otros sectores, y no digamos ya en otros sistemas sociales.

 

Contrastando opinión con una voz de autoridad

Pero ya hablando de mí misma y siendo mujer tecnóloga en España y con unas cuantas canas peinadas me salta la voz de la conciencia cuando oigo sobre oportunidades e iniciativas en las que se nos está dando cabida e impulso, por ello me reúno con la Investigadora, Ingeniera y próximamente Doctora en Ciencias de la Computación Nerea Luis Mingueza en la Universidad Carlos III de Madrid.

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Nerea es una profesional que actualmente dedica parte de su tiempo a la investigación en Inteligencia Artificial. También es una persona muy activa en el área de discusión de este artículo, que es la mujer productora de tecnología y las oportunidades específicas que surgen en concreto para nosotras, las mujeres.

 Cuando digo voz autorizada y activa en oportunidades específicas para mujeres en España, lo digo con el peso de la experiencia de Nerea, Matrícula de Honor al entrar en la Universidad con un expediente excepcional y bajo sus propias palabras: “fruto del esfuerzo y la dedicación constante”.

Segunda de su promoción en el Grado de Ingeniería entre 170 alumnos, actualmente realizando el doctorado y participando en grupos de investigación a nivel universitario. A largo de este camino ha sido reconocida a nivel mundial con la apreciadísima beca “Anita Borg" de Google, ha asistido a eventos como la “Grace Hopper Conference” y ha tenido la oportunidad de relacionarse con personas tan destacadas dentro del mundo de la mujer e ingeniería como Manuela Veloso (líder en robótica y creadora de la Robocup).

Podría seguir porque Nerea, además de ser un ejemplo a visualizar en su campo, es una persona que no para de hacer y compartir, y es por ello que ahora ha creado una herramienta en forma de newsletter para que podamos estar al día de eventos, conferencias, becas, premios, etc. y todo en relación a las oportunidades de género que van surgiendo en específico para mujeres, pero con la idea de que también se sumen hombres y conozcan el por qué y la importancia de esta serie de acciones.

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Yo ya estoy suscrita a esta newsletter y te animo a que hagas lo mismo para estar al día de los eventos, conferencias, becas y premios sobre mujeres y tecnología. Gracias a esta newsletter evito tener que estar pendiente de varios grupos de email, anuncios por twitter o avisos entre colegas, canales a través de los cuáles me llegaba la información sobre estas actividades.

 

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Cuestiones de género a nivel institucional en España 

Estando con una investigadora del área de la computación y hablando de cuestiones de género en España, lo primero que tratamos es la parte institucional. Es decir, tengo delante de mí una persona que ha podido experimentar las diferencias a nivel de universidad que se da a la falta de mujeres en STEM en EE. UU. y contrastarlo con España.

Y es que yo siempre me pregunto por qué se mueven más eventos en España con el nombre de empresas de EE. UU. por detrás que, por ejemplo, del Instituto de la Mujer o del Colegio de Ingenieros Informáticos; y no digo que no los haya, pero comparativamente es mucho menor y en unas fases mucho más iniciales en cuanto a tamaño y forma.

Pero hablando con Nerea la raíz sale a la luz, y es que el grado de tratamiento de acciones de género en las STEM que viene de “los americanos” es la normalización. Nerea me cuenta cómo, por ejemplo, en la universidad en la que vivió durante unos meses en Pittsburgh, la “Carnegie Mellon University”, llevaban 10 años fomentando programas para aumentar el número de mujeres en sus aulas y en 2016 ya por fin habían conseguido un 50% de estudiantes femeninas.

También me cuenta cómo sus logros (impresionantes) a nivel académico y de reconocimiento internacional eran aupados y recalcados en contextos extra-fronteras, pero que fronteras adentro a nivel curricular no sirven para nada, tanto por el sistema de desarrollo profesional científico basado en publicaciones y no en eventos, como por el apoyo institucional a una problemática que aquí empieza a visualizarse, pero que en EEUU es ya hasta batalla de competición.

 

Cuestiones de género a nivel privado en España 

Y hablamos de competición entre empresas por estar en rankings de diversidad, pasando ya a un tema de empresa privada y viendo cómo, de nuevo, estamos jugando en otra liga muy distinta en donde todavía las escasas empresas que en España apuestan por la diversidad de género lo hacen recientemente y de forma casi residual.

El movimiento está siendo impulsado pasito a pasito casi por figuras individuales, pequeñas comunidades que crecen poco a poco y proyectos incipientes, pero todavía marginales, que pelean a pequeño nivel, gestos de empresas más grandes, pero todavía superficiales y no de cambio real... pero que están levantando de la nula conciencia en España de estos problemas al debate en pocos años.

Como yo lo veo, estamos en una pre-etapa de despertar de conciencias patrio, lo cual ya es un avance, teniendo en cuenta que hasta hace pocos años no existía ni esto que ahora vemos. Un despertar foráneo para nada comparable en fondo y en forma con acciones promovidas por empresas de procedencia o liderazgo de fuera de nuestras fronteras.

 

Bienvenido, Míster Marshall

El Plan Marshall dispensó ayudas a la población española tras la guerra, creando una imagen colectiva de rescate por parte de "los americanos". Mi propia madre, que vivió aquella época, me ha contado cómo de pequeña comía queso amarillo que venía en latas gracias a esa ayuda americana y películas como la fantástica "Bienvenido, Míster Marshall" nos reflejan la ironía de la espera de ser rescatados por terceros.

Siendo tecnóloga, convivo con normalidad en un mundo de importación de todo mi entorno: que, si Google pone de moda tener futbolines en sus oficinas, aquí también se hace; que si ahora lo que parte la pana es vender tus productos con un "Elevator pitch", pues también…, y así pasan los días.

Pero hablando del trabajador en sí, de su género y de ámbito sociolaboral, no podemos hablar de meras importaciones simplistas o artefactos; no podemos pretender importar un discurso de moda o tres acciones de cara a la galería, o, mejor dicho, de cara a la mercadotecnia, porque eso no sirve de nada.

Implantar diversidad de género (y eso que no estoy tratando temas de diversidad cultural, religiosa, etc., eso es un paso más) en nuestras industrias, en nuestras universidades, en nuestros esquemas de concebir que el entorno es relativo a la zona, en este caso a España, y no podemos quedarnos coreando canciones de ayuda de otros al respecto, porque la forma tiene que ser propia a nuestra identidad como sociedad. Aquí las importaciones pueden dar una guía, pero no valen.

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¿De verdad que no podemos apostar con rotundidad por una mayor igualdad de género en las STEM con identidad propia?

 

¡Tenemos que construir un discurso diverso adaptado a nuestra sociedad circundante!

Soy optimista y pienso que es cuestión de tiempo que las conversaciones y marcadores varios que observo indican que estamos en etapas anteriores a las que me gustaría ver ya implantadas, pero queda mucho por hacer y hay que mojarse con identidad social propia. Mister Marshall tiene que tornar a formas propias en esta historia de construir una España más diversa.

 

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