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Publicado el 23 de septiembre de 2020

Una nueva cultura empresarial

Una nueva cultura empresarial

Si bien, el mundo empresarial debería ser de los más dinámicos por su propia lógica interna, lo cierto es que hay ocasiones en las que cualquier cambio significa un proceso largo y, a veces, traumático. Sin embargo, siempre llega el momento de tener que hacer lo que no se quiere hacer, algo que hoy podemos comprobar en la forzada renovación de una cultura empresarial que en muchos rincones del mundo estaba realmente anclada en el pasado.

¿Cómo ha sido la forma de entender el trabajo hasta ahora?

Si hay que elegir una palabra para definir lo que el mercado laboral siempre ha entendido por trabajo, esta no sería otra que presencialidad. El caso de España es un gran ejemplo, y es que es uno de los países europeos en los que este concepto tiene una mayor importancia.

Puede que sea por ello por lo que los niveles de digitalización y de teletrabajo sean deficientes en comparación con los de otros países. Por poner un ejemplo y haciendo referencia a cifras anteriores a la aparición del Covid-19, la tasa de trabajadores que ejercían desde su domicilio en España se queda en torno al 4%, mientras que en Holanda se acercaba al 18% o en Francia al 17%.

Pero no solo es el teletrabajo lo que viene a modificar la forma que hemos tenido hasta ahora de entender el trabajo y no solo es algo que sucede en España. En prácticamente todo el mundo, son necesarios cambios que afectan a la comunicación, la motivación de los empleados o a la transformación digital. Nosotros te contamos algunas de claves del teletrabajo en el anterior post.

Un cambio en la forma de entender el trabajo

Las empresas en general deberían aprovecharse el momento actual para por fin conseguir cambiar la forma de entender el mundo laboral. Sin embargo, como vamos a ver, ni el debate es nuevo ni la experiencia deja de tener algunas peculiaridades para tener en cuenta.

El debate sobre un cambio en esa cultura de la presencialidad no es nada nuevo. Desde hace años se vienen analizando cifras de teletrabajo como las que hemos expuesto más arriba considerando que ese era el camino para seguir por las empresas nacionales. Sin embargo, en este ámbito más que en ningún otro, la teoría no ha dado paso a la práctica salvo en contadas excepciones.

La experiencia vivida por el Covid-19 ha hecho que el teletrabajo pase de ser una opción para convertirse en una necesidad. El resultado que impuso el confinamiento de la población hizo que las tasas de trabajo a distancia se multiplicasen de forma nunca vista.

Esto es algo que ha podido verse a nivel mundial. Cualquiera de los países que han afrontado largos confinamientos han vivido momentos de tensión por no tener una estructura de la empresa adaptada a ello, por lo que parece que ha llegado el momento de cambiar muchas cosas.

¿Qué opinan los empleados del teletrabajo?

Es evidente que el empleado es parte fundamental en la ecuación del tema teletrabajo. Por ello, vamos a partir de las opiniones de estos mismos para comprender si la revolución que el trabajo a distancia supone es algo que debiéramos considerar como lo necesario para nuestro mercado.

Partiendo de la eficiencia, que se ha medido en una encuesta realizada por Bain&Company, se señala que en torno al 77 % de los trabajadores se considera igual o más productivo trabajando desde casa. Además, la inmensa mayoría de los encuestados se declara partidario de trasladar la jornada completamente al ámbito doméstico o, al menos, de crear un sistema híbrido en el que se vaya a la oficina solo cuando sea estrictamente necesario.

La realidad que arrojan estos datos es que la presencialidad, pese a ser algo cultural, tampoco era del todo bien valorada por los empleados. Es más, hay expertos que consideran que la libertad horaria y organizativa de esta forma de trabajo puede ser un trampolín para desarrollar el talento lejos de rígidas estructuras tradicionales.

Comunicación y digitalización: dos ejes importantes del cambio

No todo es teletrabajo, la comunicación es uno de los pilares esenciales. Si los equipos profesionales van a comenzar a trabajar lejos del núcleo que suponía la oficina tradicional, las reuniones y otras formas de colaboración deben modificarse.

Las nuevas propuestas de los especialistas parecen encaminadas a mostrar la necesidad de crear flujos de comunicación dinámicos adaptados a las necesidades de cada momento. Si la empresa se descentraliza, la comunicación también tiene que hacerlo. Claro que aquí entra en juego el segundo eje que señalamos en el título de este apartado: la digitalización. Este sigue siendo uno de los puntos débiles de muchas empresas en todo el mundo.

teletrabajo-cultura-empresarial

Digitalizar la empresa pasa por dar un mayor protagonismo a las nuevas tecnologías. Hoy es relativamente fácil y sencillo que un trabajador pueda acceder desde cualquier parte del mundo a los servidores necesarios para realizar su trabajo.

Esto también favorece esa comunicación dinámica que mencionamos. La pregunta que cabe hacerse es la de ¿dónde están los motivos para que todo esto no se haya puesto en práctica antes? Se sabe perfectamente que eliminar las estructuras de comunicación rígidas y digitalizar la empresa favorece la productividad y es económicamente rentable a muy corto plazo.

Una vez más, es posible que haya sido el Covid-19 el que nos haya obligado a ver una nueva forma de trabajar que, curiosamente, ya estaba disponible desde hace tiempo. Estos dos ejes que hemos señalado tienen una consecuencia que tampoco hay que olvidar: los trabajadores se sienten más motivados si disponen de un buen flujo de comunicación y se mueven en un entorno digital eficiente.

La motivación de los recursos humanos de la empresa es clave y no necesita de mucha defensa. Un equipo implicado en un proyecto es uno de los grandes activos que puede tener una empresa y ahora es mucho más fácil conseguirlo.

¿Es el momento de una nueva cultura empresarial?

Sí y no. Por un lado, sería importante aprovechar la ola de teletrabajo que el Covid-19 ha generado para poner a todo el mundo dentro de los mismos niveles de teletrabajo.

Pero la respuesta a la renovación de la empresa no debe ir enfocada solo al teletrabajo. Hemos apuntado que es necesario establecer nuevos medios de comunicación, crear una empresa cada vez más digital y encontrar nuevos medios para aumentar la motivación de los empleados.

Puede que este sea el mejor momento para llevar todo ello a cabo. Eso sí, no se deben perder de vista las dificultades que el Covid-19 trae aparejadas a la hora de hacer profundas renovaciones en el ámbito de la empresa. Hasta que no exista una regulación eficiente de todos los aspectos de los que hemos hablado, hasta que el sistema haya limado cualquier tipo de contradicción interna en la conciliación y hasta que las empresas no mejoren aspectos como su digitalización o sus canales de comunicación interna, es muy posible que la cultura empresarial de todo el mundo siga en parte dominada por el pasado.

Eso sí, el momento actual es único para cambiar la realidad y hacer una apuesta por el talento, la digitalización y el teletrabajo.

Etiquetas: Talento

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